viernes, 19 de septiembre de 2014

IMAGEN PRIMERA



A Raquel Lanseros



Nunca podré olvidar el día

que te vi por vez primera,

perdida en mitad de ninguna parte

entre Murcia y el infierno.



Sorteabas con elegancia el tiempo

y los faros de los coches,

y llevabas cogido tu bolso

como quien arrastra consigo

una casa llena de sueños.



Esa imagen, poética e inesperada

al mismo tiempo, trajo a mi cabeza,

no sé por qué motivo,

unos versos de Sabina en donde alguien,

también con un bolso,

sorteaba otros trenes y otra vida.



Yo sólo tenía tu foto y el recuerdo

de unos versos,

los amantes son túneles de luz

a través de la niebla,

y tú, después de un viaje interrumpido,

un teléfono sin batería.

No sé si te había imaginado exactamente

así, antes de que abandonaras

tu apariencia de verso elaborado

y te convirtieras en carne y hueso,

en una luz venida desde lo alto

y que, en mitad de la noche,

no encuentra obstáculos que la

mitiguen.

No importa si cientos de imágenes

han tratado de superponerse después

a esa primera, porque siempre apareces

en el túnel del tiempo

con la claridad que un alma desesperada,

en una noche cualquiera,

encuentra en el mismo momento

en el que cierra los ojos

y arroja su cuerpo a las vías.


Alberto Caride

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