jueves, 25 de septiembre de 2014

Entrelazados




Al borde del acantilado

la vista de nuestro amor

de mar y de fuego

es espléndida.

Este será nuestro altar.

Aquí grabaremos,

entrelazados,

nuestros nombres

en la piedra.

Y una ola de caricias

nos golpeará

y elevará hacia el cielo

su torrente de espuma

de mar batida y abatida.



Miguel Fernández de Córdoba