miércoles, 19 de octubre de 2016





Y cada día la erosión vital

va aniquilando cualquier careta,

maquillaje,

o disimulos.



No podemos fingir eternamente,

ni permanecer en un limbo

del orgullo,

impasivos

ante el mañana.



Debemos rasgarnos el alma,

dejar escapar lo más sensible

y esperar que vuelva renovado.



Esta vida es una mala broma,

un buen polvo y cuatro risas,

una película de serie B,

un triple en el último segundo

probando la valentía y sangre fría del tirador.

Esta vida es arena y agua,

barro maleable

en manos de alfareros mancos,

un paisaje increíble,

que insultamos con miradas vulgares.


Daniel Gómez