domingo, 23 de octubre de 2016





Parar es dejar al tiempo tomarnos más ventaja,

a la muerte viéndonos sacar la bandera blanca,

tirando la toalla.

Rendirse es despreciar un regalo(la vida)

las manos que lo ofrecen (padres)

y quedarse con lo banal.

Veo el optimismo en esos abuelos jugando al tute,

en esas abuelas tejiendo bufandas para sus nietos,

arrugas en su cara

y resignación en sus ojos.

Veo en el descanso del trabajo,

que sigue habiendo desahucios, suicidios, violencia de género,

riesgo de pobreza infantil…

y me avergüenzo de no valorar

lo que tengo,

por muy poco que sea.

yo que me llamé pobre…

un pobre infeliz es lo que parezco,

un niño malcriado que diría el viejo.

Sigo mirando al cielo envidiando a los ángeles,

a las estrellas,

a quienes acompañes hoy día.

Mientras, el cierzo despeja mi mente y mis ideas,

y se lleva estas palabras y estas legañas

del reloj.

Prisa, siempre hay prisa,

incluso por morir,

Todo lo gratuito nos entusiasma.


Daniel Gómez