sábado, 1 de octubre de 2016

EN EL JARDÍN BOTÁNICO




Nada tan admirable

como ver en el árbol

estructura perfecta

de verdor enramado.



La fe y el intelecto,

sin círculos cuadrados,

celebran casta boda,

en el jardín botánico.



Glicinas trepadoras,

de matices morados

en racimos, ofrecen

éxtasis para laicos.



Tras el haya bermeja

del poniente eclipsado,

los ánades, medrosos,

dudan, escapan raudos.


Emilio Serrano