sábado, 15 de octubre de 2016

Sabe tanto…



Sabe que puede matarme, destrozarme y agotarme
en el mismo momento en que dice mi nombre;
sabe que le gusta correr y desenfrenarse,
y que prefiero que lo haga en mi cuerpo,
mientras nos aturden las ganas
y corremos el riesgo de ser felices;
sabe que deja mi habitación vacía y exhausta con olor a sexo;
mis sabanas han elegido su aroma para enredarse con mi cuerpo, 
que aún guarda cada huella dactilar por si necesita buscarte y no te encuentra.

Tengo un ejército tuyo
que cada día es más mío;
capaz de invadirme tan entera
que dejo de ser mía.
Tengo el eco de cada orgasmo
bailando aún en mi boca.

Te tengo;
aún cuando no estás;
aún cuando ya te has ido.


Débora Álvarez