sábado, 11 de abril de 2015

Yo miraba donde miran los faros




Yo miraba donde miran los faros,
con la nostalgia adherida
como la concha de un molusco.
A veces un rayo, un resplandor,
la ingravidez de un ave en su influjo migratorio.
A veces un quiebro, un viento, un frío,
la muerte silenciosa de los peces,
-muda agalla púrpura y dormida-
como a veces también mi corazón latiendo.

Pero has venido,
como el verano más cálido de la infancia has venido.

En las manos me crecías como los campos de centeno,
tan lleno de luz, tan serenamente desnudo.


Martina Brisac