miércoles, 13 de julio de 2016

Tour del Porvenir



Trazando líneas

que cruzaban desde el Raval

hasta el Gótico.

En una carrera prodigiosa

que terminaba siempre tarde.

Así nos encontraba el sol,

como un remate a gol

al palo largo.

Allí donde los porteros

solo encuentran miseria.

Desbordados

por esa finta sin balón

que es Barcelona,

nos hallamos

unos años más viejos.

En los bolsillos de nuestra memoria

se acumulan intactos

los garitos que nos han ido cerrando.

Aquellos en los cuales para entrar

solo nos pedían talento.

A cambio,

despachos de abogados

e hipotecas.

Y a manos llenas

la crudeza de saber

que no hay cementerio más tirano

que aquel donde yacen

los besos que nunca dimos.


José Liñán