lunes, 13 de febrero de 2017

Estoy cortada por la mitad



Estoy cortada por la mitad,

de este a oeste.

En un repartirme sin éxito

entre cosas cotidianas,

a cambio de un corazón,

en modo estándar.


Me disuade el día,

con el rugido indiscriminado

de la luz,

huyéndole de un zarpazo

al horizonte.

Siempre en rojo. Adormecido.

Doméstico.

Idéntica a mi, una huella

-tierna todavía-

contra el camino subyacente,

elige la intemperie.

Y no sucumbe al vértigo

de mirarse,

en la profundidad de los charcos.



Maribel Hernández