sábado, 4 de febrero de 2017

Muerte




La conozco muy bien,

por eso os hablo

con esta cercanía de la muerte,

yo he muerto muchas veces,

muchas, muchas

y todas me han dolido, pero acaso,

la que más me dolió fue la primera.


Después me acostumbre

y pasado un tiempo,

el morir era solo una rutina,

un ejercicio más

imprescindible

en esta cotidiana singladura

en la que vida y muerte era lo mismo.


Ahora que la luz aún me transforma

de sombra a claridad

sin darme cuenta,

ya me estoy preparando, por si acaso

de tanto morir tanto

en una de esas,

la costumbre me cierra un día los ojos

y se me olvida abrirlos para siempre.



Marcelino Sáez García