domingo, 8 de marzo de 2015

Y allí estabas




Y allí estabas. Suspendida en la atmósfera,

llena de agua y nieve,

de sentimientos contrariados

y perfume envenenado de deseo.


Y allí estaba yo colgado del atlas de tu cintura.

Bebiendo de tu boca la pócima que me consume

y acariciando los cúmulos suntuosos y redondeados de tu cuerpo.


Y allí estábamos los dos dejándonos arrastrar por las corrientes que nos elevan a lo más alto,

para luego caer en forma de nieve,

y en un nuevo arrebato ardiente evaporarnos para volver ascenderlo

hasta perdernos en el aire o encerrarnos en nuestra jaula hecha de nimbos y acero.



María Belén Mateos