viernes, 22 de abril de 2016

Acercabas tus días a los míos en el borde del precipicio




Acercabas tus días a los míos en el borde del precipicio

sabiendo

que la imagen reflejada en la superficie del agua

desata las fuerzas que sumergen al hombre

en el ansía de poseer la belleza de lo efímero.


Sabías que tu vuelo de ave migratoria,

refugiada en la buhardilla,

guarda memoria y nostalgia

de la llamada ancestral de la bandada

que convoca a sus individuos por mandato de especie,


y manteniendo tu impulso errante en el amanecer

de una copa de vino,

no dejabas que te amara.


O eso creía.


Carmen Gallego Martínez