jueves, 14 de abril de 2016

LOS DEDOS DEL ALBA



A caballo en la aurora,

con sus bocas de nuez

y sus ojos de pez,

salen de los armarios

todos mis muertos.

También brotan del “almario”

centellas sobre una espuela,

jirones entrelazados

de incandescentes quimeras.

Unos con sus gestos graves,

otros, pura cábala y dilema,

entre los dedos del alba

me guían cual un Virgilio

hacia madejas de niebla.


María Pilar Latorre