miércoles, 13 de abril de 2016

SILENCIO



Agazapado en los rincones

espera que lleguen las tardes de domingo.

En un continuo desenfreno,

repta ligero paredes arriba

y, más ligero todavía, repta paredes abajo.

En su ir y venir

tapiza la casa con una red

que crea un espacio vacío.

Cumplido el objetivo,

se ufana del resultado

y me ciñe con su compañía indeseada.

¡Cómo echo de menos en esas tardes

un murmullo, una risa, el quejido de unas ruedas…!

Pero no, solo escucho los ecos del silencio

que, aunque mudos, me gritan

y me espantan.


María Pilar Latorre