lunes, 21 de noviembre de 2016

A LA DOBLE EXILIADA MARIA ZAMBRANO




Me gusta cuando hablas porque estás como presente,
y tu voz se escucha en escuelas y plazas,
y se erigen versos en cubiles nostálgicos
de copas y cañas.

Me gusta que tu voz sea pertinente
y discutida y aclarada. Versada, cruel
e inteligente;
experimentada.

Me gusta cuando gritas y lloras
la palabra. Cuando se alza afónica
de tanto usarla.

También cuando se reserva cauta
para la convivencia diaria.

Me gusta serena, en su discurso libertario,
y que rabien sus pechos
cuando el puño alza.

Me gusta cuando lanza
con envenenado tino
su piedra acertada.

Por eso, y porque el hombre
aún necesita palabras
que le rompan los tímpanos
y su conciencia acerada;
no pares nunca el reclamo
de equidad e injusta comparsa.

Por más que el poeta te diga
que le gustas callada, no pares de darme
lecciones de esperanza.


Pablo Otero