viernes, 4 de noviembre de 2016

No sé si es el sopor del domingo



No sé si es el sopor del domingo

o la irrespirable ventana

que contiene el miedo insoportable

cohabito con el sol granulado

en esta tarde de pájaros rebeldes

y trasciende el muro

como una pesadilla de fiebre.

Voy a sembrar esta sombra

de girasoles

que ya estoy harta de subirme

a los tejados y no apartar las nubes.

Voy a llenar la habitación

de jirafas y de plumas.

Voy a construir un rincón de paraguas

y a recetarme chocolate en los sueños.

Cuando me recupere de esta enfermedad

asomaré el temblor

por la puerta de la duda

y si estás

bien

y sino también.


Aída Acosta