jueves, 17 de noviembre de 2016

LA AUSENCIA




Dijiste Adiós en un suspiro inaudible

y se derrumbó a mi alrededor el aire.

Se me desprendió la piel como un ropaje

gastado, como una mudable coraza.


Parálisis de la sangre.

El amor cristalizado.


Algún día aparecerás de repente,

y tomaremos un café tibio de disculpas,

como si no hubiera existido la ausencia.

Y el paréntesis del tiempo nos cabrá

entonces en los bolsillos


Pedro S. Sanz