lunes, 24 de noviembre de 2014

Desflorando la rosa de los tiempos




Desflorando la rosa de los tiempos,

el antes y el después son imprecisos,

sólo queda rellenar de ardor y miedo antiguo

el efímero peso del relámpago.



Afinar el espíritu a una música

mientras cruza la imagen vaga de algún verso.



Qué importa que el ángulo del arpa

se duerma en el rincón oscuro.



Mañana lloraré, si así conviene, pero ahora

dejadme oír, cara a las sombras,

esa traza de azul que se infiltra entre las prisas.



Octavio Fernández Zotes


2 comentarios:

Octavio dijo...

Gracias, Fernando. Un abrazo.

Darilea dijo...

Leer a Octavio, es un verdadero placer. Lo conocí personalmente hará unos 5 años, y guardo un grato recuerdo de él.