martes, 18 de noviembre de 2014

Días de lluvia





Fíjate cómo llueve, qué hermosa es la vida.

Se ha hecho líquida para entregársenos etérea,

nos viene en nubes para que no la alcancemos

y que cuando menos lo esperemos nos caiga encima,

para regarnos de existencia, pura densidad,

cuando le apetece.



Nosotros abrimos los paraguas y odiamos a las nubes por llovernos,

sobre todo si tienen rayos y caen yermas

con granizos en verano y nieve en invierno.



Nos perturba pensar que las nubes nos controlan,

que pueden manipular nuestro carácter para hacernos tristes,

o alegres, o que cocinemos paella porque sí,

porque hoy llueve y hace frío,

y no se puede ir una vez más a la playa.



Porque mientras las nubes estén ahí el mundo es de ellas,

y si les da la gana empaparán la tierra

para que no vayamos a los conciertos de verano

y la gente piense en lo que tiene que pensar,

amarse ahora que está la luna.



David Lorenzo Cardiel