martes, 25 de noviembre de 2014

Lánguida la tarde sorbida en trago largo




Lánguida la tarde sorbida en trago largo.

Corre un viento-látigo que va azotando al tiempo

y el tiempo se disuelve, se vuelve evanescente.

Como una historia en sepia que pierde sus matices.

Atmósfera indolente y un miedo subrepticio

envuelven los fantasmas que tornan del destello.

Y todo ha sido un tránsito del que tan sólo quedan

retazos de memoria fundidas al olvido.

Y al fin, ¿qué es esto? Memorias del olvido,

momentos pasajeros carentes de consciencia.

Retazos de esperanzas diluidas.


Ahora toca el retorno y sólo resta,

en el fondo del vaso,…poso y hielo.



 Octavio Fernández Zotes


2 comentarios:

clarodecir dijo...

Precioso, recuerdos olvidados...

Darilea dijo...

Poemas que hago míos rescatando el olvido.
Un saludo :)