martes, 2 de junio de 2015

El ermitaño




La vida me ha hecho un regalo.

Tengo un extraño don:

puedo vivir entre cuatro paredes.

Puedo existir entre cuatro paredes limitadas por techo y suelo.

Puedo ser entre cuatro paredes sin puertas ni ventanas.

Puedo ver sin bombillas, sin velas, linternas ni farolas;

con los ojos cerrados, sin nada que mirar.



Todo está dentro de mí.

Tengo ese don. Todo está en mí



Guardo en mí,

quieta, inmóvil, postrada,

con los ojos cerrados y el cuerpo inerte,

toda la visión del mundo, todos sus movimientos, toda su inmensidad.



Tengo ese don. Todo está en mí.



Todos los hombres y todas las mujeres que han sido

me acompañan en esa habitación profunda,

sin luz, sin ventanas, sin puertas.

Estoy con todos, en todos los tiempos y en todas las épocas.

Tengo ese don. Y estoy tan viva como cualquiera de vosotros.



Pese a que no me veis y pensáis que no existo,

todo y todos estáis siempre en mi corazón.

Porque tengo ese don y todo vive dentro de mí.



María Jesús Artigas