martes, 23 de junio de 2015

Sobrevive




Al final solo sobrevive la piedra

el vuelo del elanio en el Guadiamar

la huella de un mamífero desconocido en Despeñaperros.

Sobrevive la cueva que construye el viento

en la pared de Cádiz,

el calor donado por el sol en el charco del centro de Córdoba

chocolate en la esquina de Bruselas.

Sobrevive la ropa de colores tendida en los balcones de las calles

más tristes de Lisboa,

el aleteo de la paloma que entra en la pastelería

de Coimbra,

un dolor en Carmona

una caída de ojos con promesa en Madrid.

Sobrevive una media sonrisa disuelta en una tetería de Sevilla

llovizna en Amsterdam

el olor a la sal del aire en el Estrecho

una mañana, muy temprano, en Huelva

un tiempo detenido en Brujas

el sabor perfecto de unos trozos de atún en Tarifa.

Desde lejos sobrevive el azul cobalto del agua de Cabo de Gata

miles de flamencos sobre Doñana.

Al final, solo sobrevive el piélago

y la palabra.



Francisco Carrascal