viernes, 26 de junio de 2015

Olvido III




Un llanto a través

la sonrisa turbia

con los andrajos puestos.

Ya sé que estás aquí

y no deseo tu nombre

ya sé que la muerte sólo es un cóncavo espejo

y tu presencia es yerma

como siempre fue mi cordura.

No sembraré la pena para recuperarte,

si lo hago

solo conseguiré alzar el muro

lo imposible del encuentro.

Ahora

es el momento de arar la piel

para recoger los frutos.



Francisco Carrascal