domingo, 28 de junio de 2015

La bufanda



Olvidaste la bufanda en casa

la que todos los días te devora el cuello, suave,

la que te susurra por las mañanas,

cuando la antesala del frío

sobre la silla está callada, espera,

conserva tu olor, no el de tu perfume,

sino tu olor.

El mismo olor que te nombra

el que me ordena las tinieblas

y los libros en los estantes,

cuando no estás.

El mismo olor que me dicta versos

y obliga a mis dedos a conjurar hechizos

para no perderte.



Francisco Carrascal