martes, 16 de junio de 2015

Nueve




Hay un color a luna en los ojos de la muerte,
cautivando los atísbos de un mañana presuroso,
perdido en la inocencia del cree que le siguen.


No hay amalgama para un corazón sin nido,
ni flecha ni arco que sirva de protección y sustento,
a esos pájaros que en la noche se adivinan frente al fuego.

Hay un desfalco de integridades en el billete del que duele,
algo así como un ropero lleno de pieles falsas con olor a sangre,
sería bueno preguntarle que ofrece a cambio de tantas necedades.


Elen Fouérè