martes, 13 de mayo de 2014

REQUIEM



(Elegía a mi madre)




¿Qué fue de aquella mesa, que guardaba la ventana de tú vida?.

Aquella sonrisa tuya, presagio de una balanza inclinada al adíos y esa mirada que un día iluminara, ahora es custodia entre rotos cristales.

La mujer de aquel sueño, era rehén, libertad en cautivo, el milagro de la desdicha, el miedo convertido en una cueva frente al espejo de la muerte.

Tú no lo sabes, pero a tu lado juegan al juego de siempre jugar, escriben poemas que huelen a mar, azul intenso, a olas de súplica por hacerte inmortal.

Navega la tristeza, entre cortinas cerradas y la niebla se convierte en un mensaje inexorable,sin duda, hoy no amanece, el cielo permanece exultante, pero no es así, es triste, se quedó quieto, anexo a las nubes bañadas en óxido.

Ya has reservado sitio para el viaje, pero no me has de llevar, ¿qué he de hacer con las lágrimas? con los pájaros, con los besos, con la lluvia que vuelva a entrar en mi vida y volverme a calar, con el canto de fuerza, con los días sin pan...¿qué hago, madre? si amanece tan lento, y de pronto te vas.



María Ángeles Ibernón