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domingo, 21 de septiembre de 2014

LAS NOCHES COMO ESTA DEBERÍAN SER LA VID




La noche no es un sueño

porque los sueños no comienzan nunca.

Soy sólido por lo que he sentido

y quietud por no ser más que un cobarde.

Chema Prieto en “Ciertas Mentiras”





Las noches como ésta deberían ser la vida,

su esencia, al menos, condensada mágicamente

en unas pocas horas de irrepetible sencillez,

por esa forma tan machadiana de sucederse

y verlo todo sin el ruido de la ciudad.



Esta noche debería ser la vida,

porque todos sus elementos,

el mar vestido de noche,

la música nacida de repente,

este pasar acelerado del tiempo

con las cosas que de verdad lo merecen,

se le asemejan mucho.



Esta noche debería ser la vida,

por la ingravidez del tiempo y el espacio

-recuerdas- ante las cosas improbables

(una partitura de sillas de colores

escrita en la fachada de un edificio);

por la ingravidez reflejada también en nosotros

frente a frente en los espejos,

durante horas que pasaban

tan veloces como sueños.



Esta noche debería ser la vida,

por la purificación ante el fuego y su llama

mecida por la música –recuerdas-,

por esa renovación silenciosa

cuando sin palabras se explicaba todo,

cuando con ellas no era posible.

¿Aún sigues teniendo frío de veras?



Esta noche debería ser la vida,

por la levedad del espacio

al entrar juntos en aquel bosque de colores,

como si de repente se nos hubiera caído

el tiempo y la vergüenza de ser mayores

y volviéramos, por un instante, a ser niños de nuevo,

sin nada más que hacer que mirar y sentirse

policromáticamente bien.



Después la inevitable timidez de salir de aquel bosque

y entrar en la vida sin ganas,

sin fuerzas para mirarle a la cara,

sin valor para robarle en sus labios

un beso que sin ser nada más que eso,

me dejara puesta la sonrisa

un rato más durante el sueño.





Esta noche debería ser la vida,

ya lo decía mi horóscopo aquel viernes

-recuerdas- un buen día

para demostrar los sentimientos.

Pero qué lástima

que ya no crea en los horóscopos.



Alberto Caride


sábado, 20 de septiembre de 2014

A LOS OJOS (MADRID)




La gente en Madrid ha comenzado

a mirarse a la cara.

Lo noto porque vengo de una región

en donde no hacerlo

es una falta de respeto comparable

a defender a cualquier banco

en cualquier barrio de familias desahuciadas.



La gente ha comenzado a mirarse

como entendiendo que es un riesgo

asumible en los tiempos que corren,

que hacerlo no implica un descenso

en la confianza de los mercados

o una pérdida momentánea del concepto

madrileño de gran ciudad.



Vengo de una región en la que mirarse

a los ojos es como bañarse desnudo

en una playa acosada por planes urbanísticos,

como besar sin compromiso unos labios

que seguirán su camino con nuestra escarcha

impregnada en su dermis.



Vengo del extrarradio a cualquier epicentro,

y todas las miradas que se lanzan al vacío

guardan en su interior una semilla

que habrá de florecer en cualquier playa.



No importa que aquí las riberas estén secas

y que su agua sea sólo un hilo negro

de buitres destripando el progreso.

La gente en Madrid ha comenzado a mirarse

a la cara y yo, lo siento.



Alberto Caride


viernes, 19 de septiembre de 2014

IMAGEN PRIMERA



A Raquel Lanseros



Nunca podré olvidar el día

que te vi por vez primera,

perdida en mitad de ninguna parte

entre Murcia y el infierno.



Sorteabas con elegancia el tiempo

y los faros de los coches,

y llevabas cogido tu bolso

como quien arrastra consigo

una casa llena de sueños.



Esa imagen, poética e inesperada

al mismo tiempo, trajo a mi cabeza,

no sé por qué motivo,

unos versos de Sabina en donde alguien,

también con un bolso,

sorteaba otros trenes y otra vida.



Yo sólo tenía tu foto y el recuerdo

de unos versos,

los amantes son túneles de luz

a través de la niebla,

y tú, después de un viaje interrumpido,

un teléfono sin batería.

No sé si te había imaginado exactamente

así, antes de que abandonaras

tu apariencia de verso elaborado

y te convirtieras en carne y hueso,

en una luz venida desde lo alto

y que, en mitad de la noche,

no encuentra obstáculos que la

mitiguen.

No importa si cientos de imágenes

han tratado de superponerse después

a esa primera, porque siempre apareces

en el túnel del tiempo

con la claridad que un alma desesperada,

en una noche cualquiera,

encuentra en el mismo momento

en el que cierra los ojos

y arroja su cuerpo a las vías.


Alberto Caride

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jueves, 18 de septiembre de 2014

MIS AMANTES




Sólo me interesan las mujeres con pasado

Jaime Siles (durante su recital en el Café Zalacaín)



I

He buscado las cicatrices del amor

en todas mis amantes.

Su paso despiadado por corazones

que lo sobrevivieron a golpe de aguja.

Porque nunca me interesaron las pieles

tersas de las ninfas; sólo las que me dejaron

caminos secretos con lunares

o migas de pan para la vuelta

me hicieron volver sobre mis pasos.



II

He buscado el sabor del amor

en todas mis amantes.

Su gusto dulce cuando parecía eterno,

su regusto amargo al pudrirse en la boca.

Como un sumiller lo fui definiendo

en bocas que esperaban como botellas abiertas:

a veces en vaso de plástico,



otras en cristal de Bohemia,

III

He buscado la mirada del amor

en todas mis amantes, un brillo de estrella

en ojos mojados por la melancolía

que sin palabras se clavaban

y sin palabras nos miraron en el tiempo.

A veces sólo en el contorno,

otras veces resbalados y caídos

en el recuerdo.



IV

He buscado la razón del amor

en todas mis amantes.

Su apresar inesperado de ese algo

que era nada y lo fue todo durante un tiempo.

A veces por medio de la locura (que no es

más que una lucidez momentánea),

a veces con la lección aprendida (que no es

más que una locura resabiada).

Pero al final sólo naranjas caídas

que no podían ser mitad.



Alberto Caride


miércoles, 17 de septiembre de 2014

CUMPLE-AÑOS



Vino la tormenta de verano
y desnudos nos caló el alma
hasta los huesos.

Después llegaron las nieves del tiempo
y a oscuras aprendimos a mirarnos
bajo una manta.

Cuando llegue la lluvia amarilla
muy juntos aprenderemos a mirar
el mundo desde la ventana.


Alberto Caride


martes, 16 de septiembre de 2014

TODAS LAS MUJERES DE MI VIDA SE MUEREN POR SER TÚ EN ESTE MOMENTO




Todas las mujeres de mi vida
se mueren por ser tú en este momento.
Un día fui yo el que me moría por ellas,
porque todas fueron tú durante un instante.


Todos los corazones que me he ido
comiendo han hecho del mío
un órgano a la medida de tu mano.
Por eso me gustas tanto cuando
sin piedad me lo arrancas
y amagas con comértelo
sicalíptica y pudorosa al mismo tiempo.

Yo me siento seguro cuando lo tienes
en tu mano como un trofeo conquistado,
mientras mis venas se enroscan en tu brazo
hasta encontrar esa arteria fatal
en la que clavarse y llevarte al orgasmo
sin la necesidad de utilizar ningún músculo
de mi cuerpo.

Sin el vértigo de la pérdida
el valor sólo sería una palabra más
para algún poema y tú serías como las otras
que desean ser tú en este momento.


Por eso, a veces me gusta ser egoísta
y ver ese abismo de niebla en tus ojos,
ver como dices con una mirada
lo que una mujer no debe decir nunca
para quedarse sin ese as en la manga
y yo me lo crea demasiado.

Todas las mujeres de mi vida
se mueren por ser tú en este ahora,
por eso, lo confieso,
disfruto como Jack el Destripador
matándolas con una mirada
justo cuando esbozan sus sonrisas
y están a punto de mostrarme
lo orgullosas que están de mi.

Me gusta que se mueran desangradas
en cualquier acera,
mientras les lanzo un beso
y continuo mi camino
con esa canción de Los Secretos
tuviste una oportunidad
revoloteando en mi mente
y la dejaste escapar.


Alberto Caride


lunes, 15 de septiembre de 2014

DEJARSE LLEVAR




Dijiste algo sobre sexo tántrico

y vino a mi cabeza un David Beckham

corriéndose hacia dentro.



Nuestro comportamiento frente al televisor

mientras ponían un documental sobre

Amanecer Dorado

me recordó mucho a las protestas

de las Pussy Riot frente a múltiples

embajadas sin derechos humanos.



Hacía tiempo que no hacíamos el amor

como acto protesta,

como reivindicación de lo bello

frente a la vorágine del tiempo,

que todo lo contamina,

que todo lo corrompe.



Los diputados neonazis desfilaban por la pantalla

mientras nosotros buscábamos

completarnos de todas las formas posibles,

como si fuésemos piezas de lego

esperando encajar en las manos de un niño.



Formábamos castillos, montañas y puentes

por intuición, cambiando de estado

(tierra, agua, fuego y finalmente aire)



hasta que el parlamento griego estallaba

en múltiples protestas contra la corrupción

del mundo.



No pudimos arreglar la situación

con nuestro amor inocente,

con nuestro amor convertido en átomo

de hidrógeno,

pero debimos hacerlo bien,

porque las banderas comenzaron a ondear

en la plaza Sintagma mientras la gente

coreaban nuestros nombres en otro idioma.



Aún aturdido por los múltiples lenguajes

volví a recordar eso que dijiste sobre el sexo

tántrico y me alegré de no ser como Beckham.



Alberto Caride


domingo, 14 de septiembre de 2014