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domingo, 16 de octubre de 2016

Desierto



Conocí arenas movedizas más firmes que tú,
caminar de tu mano
es como tambalearse mientras haces equilibrio,
y yo soy de las que acabo en el suelo.

No soy de las que tiene la fuerza
para evitar el hundimiento;
pero me da miedo pensar
que sería capaz de hundirme contigo sin poner resistencia alguna 
y sin embargo toda la poesía de tu boca
sea al final la que acabe hundiéndome sola.

Quiero;
quiero no quererte hasta que tú seas capaz de hacerlo locamente;
quiero besarte y quitarte diez años de encima,
y descubrirte inmaduro y loco,
quiero que tus ganas y las mías se acumulen
y al saldarlas hagamos fuegos artificiales;
quiero que me subas tan alto
que se me olvide el vértigo;
quiero hacer lo que me salga de las tripas
y reírme sin darme cuenta de que puedo acabar llorando;
quiero que no seas solo desierto,
y conocerte como ciudad,
como calle
y como casa;
quiero despertarme y que el sol te haya visto antes que yo.
Quiero que seas inmune al tiempo,
al nosotros,
a la vida.
Y que te quedes;
que no te haga falta irte para echarme de menos.

Quiero;
te quiero,
aún no,
pero pronto.


Débora Álvarez






sábado, 15 de octubre de 2016

Sabe tanto…



Sabe que puede matarme, destrozarme y agotarme
en el mismo momento en que dice mi nombre;
sabe que le gusta correr y desenfrenarse,
y que prefiero que lo haga en mi cuerpo,
mientras nos aturden las ganas
y corremos el riesgo de ser felices;
sabe que deja mi habitación vacía y exhausta con olor a sexo;
mis sabanas han elegido su aroma para enredarse con mi cuerpo, 
que aún guarda cada huella dactilar por si necesita buscarte y no te encuentra.

Tengo un ejército tuyo
que cada día es más mío;
capaz de invadirme tan entera
que dejo de ser mía.
Tengo el eco de cada orgasmo
bailando aún en mi boca.

Te tengo;
aún cuando no estás;
aún cuando ya te has ido.


Débora Álvarez



viernes, 14 de octubre de 2016

Punto exacto



Eres el punto exacto.

El ombligo.

El centro de gravedad que me mantiene.

Eres la cuerda floja de la que nunca me caigo; pero en la que a veces me tambaleo. Eres equilibrio y desequilibrio.

El movimiento de mi cuerpo sin intención acabado en ti.

Inercia.

Subconsciente.

Consciente y constante. La constante huida en la que no me voy.

Soy noria y tú todo lo que hace que me mueva.


Débora Álvarez



jueves, 13 de octubre de 2016

Hacerte poesía




Me apetece leer; leerte. Describirte y escribirte en infinitos versos que nunca llegaran a aproximarse a ti.

Apretar con fuerza cada letra escrita; con las ganas de marcarte las uñas; y dejarte una cicatriz que te haga recordarme.

Hacerte la rima y el amor, ajustándome a tus medidas. Colocar las tildes como si fueran los lunares de tu espalda formando constelaciones donde yo me quedo a vivir. Agotar la tinta y la inspiración contigo; agotarme.

Y es que eres un papel en blanco que me provoca continuamente; que me pide que lo cubra Y yo obediente; me tumbo sobre tu espalda y veo el mundo.


Débora Álvarez



miércoles, 12 de octubre de 2016

No más



Ya no me importas; poeta.

Tú que dibujabas dianas solo para demostrarme que eras el único capaz de darme en el centro y agrietarme todo lo de alrededor.

Eras el único capaz de tocar un punto y activar el resto; poeta.

Me hacías cosquillas para verme sonreír porque me provocabas más lágrimas que sonrisas; las mentiras; los desplantes; las ganas inacabadas; mis noches a solas; tus noches con otras; borracho y perdido; según tú.

Bebiéndote las deudas que tenías conmigo y saldabas con ellas.

Tú que pretendías olvidarme cada noche y sin embargo; Yo aparecía con la resaca. No quise más; poeta.

No quiero más.

Ahora la única que dibuja dianas soy yo, y no encuentro mi centro para darle.

Está todo tan agrietado que no me encaja ningún puto dardo.


Débora Álvarez



martes, 11 de octubre de 2016

¿Desayunamos?



Me levanto por la mañana con un hambre voraz; con unas ganas inmensas de comerte.Igual que una leona que busca con ansia una presa para dar de comer a sus cachorros.

Me apetece estrangularte; morderte cada extremidad;

el cuello hasta desangrarte y que te rindas.

Prometo lamerte las heridas. Rugir; rugirte en un intento de pedirte más.

Devorar hasta el último espacio de piel.

Despeinarme la melena pero seguir en guerra.

Agárrame las muñecas para que no pueda clavarte mis uñas en la espalda.

Prometo arañarte sino. Siento tu latido intenso; el calor; el hambre; las ganas; la sed.

Y ahora eres tú el que me tiene como presa.

El que ruge;

el que quiere comerme.

Y pretendemos alcanzarnos el uno al otro.

Y corro.

Y corres.

Y nos corremos.


Débora Álvarez



lunes, 10 de octubre de 2016

De caza



Siempre hemos sido animales de selva; siempre fuimos indomables si se trataba de nosotros.
Hemos intentado tantas cosas que nos limamos las uñas de tanto correr. Nos dimos más oportunidades que vida y así perdimos cazarnos el uno al otro.


Débora Álvarez



domingo, 9 de octubre de 2016