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domingo, 22 de mayo de 2011

GATO TOMA EL FRESCO A LA PUERTA DE SU CASA




Me sentaré a la puerta de mi casa.
Pero no según dicen los cánones
para ver cómo pasa mi enemigo
convertido en cadáver. ¡Sólo faltaba eso!

Si mi enemigo quiere pasar es cosa suya,
no espero ni su muerte ni su entierro,
y menos estorbando mis horas de reposo.
Si se muere, muy bien, ¡pues que le lloren!
y peor para él si vive eternamente.
Pero que a nadie se le ocurra
venir a pasearme los despojos,
porque puede que el muerto, sin saberlo,
termine por tener algún amigo
que le acompañe al último viaje

¿O es que no va a poder sentarse uno
delante de su puerta
sin que le pasen muertos por la cara?



Enrique Gracia Trinidad


sábado, 21 de mayo de 2011

TENGO QUE VOLVER A LEER AL DANTE






“Perded toda esperanza” es lo que pone en el cartel,
pero no para de sonar la puerta.
Entran y salen sin cesar, sin miedo,
como el que nada tiene que perder
(ni la esperanza)
Tal vez esté el cartel equivocado,
o yo no lo recuerde como estaba en la historia;
es cierto que hace tiempo que dedico mis fuerzas
a otras comedias más mundanas pero no a la divina.
Me fijo bien, uso mis gafas, miro
con toda mi atención. Sé que no me equivoco:
La puerta del infierno es la puerta del mundo.



Enrique Gracia Trinidad


viernes, 20 de mayo de 2011

TERCERA CRÓNICA DEL GUARDIÁN (El Hechicero)





"... Ma se senza ingiuria vostra io potessi fruirlo, rendetevi certo che
saria in me quella letizia ch'essere in alcun uomo sia possibile."


(Ludovico Ariosto, Il Negromante)



El hechicero acaba su tarea,
acaricia su barba satisfecho
y sus labios se curvan en lánguida sonrisa
—la que debe tener todo alquimista que aprecie su trabajo—.

La luna se despide como un guiño
de los últimos juegos de la noche.
La lechuza es un bus que aún lleva luces
y susurra un final, como Louis Armstrong,
de Jazz expresionista.

Recoge los papeles, guarda todas las fórmulas en verso
tras el aparador de palisandro
mientras un gato insomne y circunspecto,
con el lomo de azúcar y de miel, afirma silencioso
que él ya lo sabe todo
Va tapando los frasco uno a uno,
los matraces de esencia,
las redomas con uña de lagarto y ese polvo amarillo de mandrágora
que hace azules los sueños.

El horizonte empieza a recitar
una canción de cuna para la espalda de la noche.
Es hora de acabar los sortilegios,
que descanse el mercurio en su probeta y el ala de murciélago en el aire.
Los Rollings sustituyen al Cármina Burana.

El hechicero cuelga el mandilón,
se cambia de zapatos, deja su gorro frigio en un estante,
anuda su corbata de seda milanesa,
y se va a la oficina como todos los días.



Enrique Gracia Trinidad


jueves, 19 de mayo de 2011

RAZÓN DE ESCRIBIR





Escribir para un tiempo
en el que no estaremos para nadie,
y en el más favorable de los casos
seremos una máscara de polvo
maquillando los libros de alguna estantería.

Escribir para un siglo, si es que llega,
menos oscuro y torpe que este siglo.
Dejar impresa la memoria:
papel, disquetes, vidrio, cerámica esmaltada,
ámbar, cuarzo o moléculas de gas.

Hacer que las palabras naveguen al futuro
como si fuesen barcos de papel
que sobrevivan hoy a su naufragio.

Escribir por si alguien, algún día,
tiene un dolor de corazón idéntico
o sufre una alegría semejante.



Enrique Gracia Trinidad


miércoles, 18 de mayo de 2011

CUESTIÓN ALIMENTICIA



Los dioses comen siempre de la mano del hombre, del que encarna el olvido o del que ofrece incienso.

Se tañe una campana y hay un dios que se asoma.
Si abrimos una puerta, otro se aleja para siempre.
Parecen muchos pero tal vez es el mismo con varios pasaportes y disfraces como un espía de película.
—Tal vez es sólo el hombre la medida de la divinidad, de su abandono y su recuerdo—.

Cuando un fusil dispara, nadie sabe si los dioses se ocultan o sonríen, nunca estaré seguro de si es burla, vergüenza o falta de memoria.
Cuando alguien sufre sin culpa y sin remedio, los dioses se distraen picoteando como palomos en la palma de algún traidor a nuestra especie.

Nunca se dan por satisfechos, jamás detienen su voraz costumbre.
Están siempre a la mesa de la vida para que los mortales alimentemos su poder con miedo.
Más que comer, devoran. Por si acaso, yo cierro el puño y guardo la comida, no me fío de ellos.


Enrique Gracia Trinidad


martes, 17 de mayo de 2011

SI TÚ NO ESTÁS





A Andrea


El Paraíso debe estar vacío.
Si tú no estás, quién va a querer estar.
Sé que andan de tertulia por la puerta,
incluso Dios mira el reloj y fuma
y se hace el remolón hasta que llegues.
Entonces todos entrarán de golpe.




Enrique Gracia Trinidad


lunes, 16 de mayo de 2011

CONTRAFÁBULA




El mundo está repleto de insectos ahorradores,
hormigas laboriosas,
arañas tejedoras,
listos escarabajos que atesoran
estiércol y otras santas inmundicias,
y orugas que se guardan, por guardar, a sí mismas,

Así que tú, cigarra,
cómplice del verano, prima hermana del grillo,
no pares de cantar, rompe la tarde,
pon música a la siesta.
No hagas caso a la hormiga,
que reviente de grano su despensa.

Cigarra amiga, cantaré contigo,
que la vida no es más que lo que aquí cantemos.



Enrique Gracia Trinidad


domingo, 15 de mayo de 2011