Entre nubes
señales que envía al inconsciente
y la curva de los cerros
nos vamos
salvando ríos
secos y caudalosos
nacimientos que nunca son lo que se espera
y desembocaduras
que casi nunca vemos.
Un río no es una metáfora,
aunque llevemos siglos empeñándonos.
Y el amor,
¿qué es entonces?
Alfonso Armada
Alfonso Armada
viernes, 6 de abril de 2012
jueves, 5 de abril de 2012
Hotel del abismo
Desde la ventana
velazqueña
como el cielo
la gasolinera
el cruce de caminos
los términos del valle
y las sombras alargadas
permiten hacernos una idea
del contenido de la vida
Alfonso Armada
velazqueña
como el cielo
la gasolinera
el cruce de caminos
los términos del valle
y las sombras alargadas
permiten hacernos una idea
del contenido de la vida
Alfonso Armada
miércoles, 4 de abril de 2012
Plutonio enriquecido
Los girasoles
El trigo
Los frutales
Los peces
Y los senos de las muchachas
Adquieren un sabor metálico
Pero crecen
Se desarrollan
Y a veces no mueren
Antes de lo previsto
Porque el plutonio
Ni es una fantasía
Ni sabes de qué estás hablando
Aunque ante las dos torres
Fabricando conejos sin cesar
La única chistera que cabe ponerse
Es la del enterrador
Alfonso Armada
El trigo
Los frutales
Los peces
Y los senos de las muchachas
Adquieren un sabor metálico
Pero crecen
Se desarrollan
Y a veces no mueren
Antes de lo previsto
Porque el plutonio
Ni es una fantasía
Ni sabes de qué estás hablando
Aunque ante las dos torres
Fabricando conejos sin cesar
La única chistera que cabe ponerse
Es la del enterrador
Alfonso Armada
martes, 3 de abril de 2012
Arquitectura negra
Metimos las manos en la tierra
y salieron negras,
luego las metimos en el fuego
y salieron rojas,
las metimos en el agua
y nos echamos a reír:
ya éramos albañiles
capaces de elegir bien cada piedra
de tirar una plomada
de levantar paredes impecables,
negras
con piedras que al atardecer
parecen leña
apilada
contra la noche
y el viento que sopla
sin que nadie sepa jamás
cómo guarecerse
del que sopla por dentro
Alfonso Armada
y salieron negras,
luego las metimos en el fuego
y salieron rojas,
las metimos en el agua
y nos echamos a reír:
ya éramos albañiles
capaces de elegir bien cada piedra
de tirar una plomada
de levantar paredes impecables,
negras
con piedras que al atardecer
parecen leña
apilada
contra la noche
y el viento que sopla
sin que nadie sepa jamás
cómo guarecerse
del que sopla por dentro
Alfonso Armada
lunes, 2 de abril de 2012
18 de julio
Nada que celebrar
salvo que el Jarama
nos sale al encuentro
como un río sin pasado
sin cadáveres
sin bañistas
sin más historia
que la que queramos comprar
un río tan discreto
como las carreteras secundarias
que elegimos
como quien piensa
que tiene que haber otro camino
aunque la muerte
sea siempre el final
Alfonso Armada
Esta semana vamos a poner siete poemas inéditos de "Por carreteras secundarias"
un libro en el telar, con estas poblaciones que recorrió el autor.
18 de julio. Puebla de la Sierra, 18 de julio, 2011
Arquitectura negra. Campillo de ranas, 19 de julio
Plutonio enriquecido. Trillo, 20 de julio
Hotel del abismo. Beteta, 21 de julio
Canadá. Teruel, 22 de julio
Sin planes. Rubielos de Mora, 23 de julio
El amor. Mora del Ebro, 24 de julio
salvo que el Jarama
nos sale al encuentro
como un río sin pasado
sin cadáveres
sin bañistas
sin más historia
que la que queramos comprar
un río tan discreto
como las carreteras secundarias
que elegimos
como quien piensa
que tiene que haber otro camino
aunque la muerte
sea siempre el final
Alfonso Armada
Esta semana vamos a poner siete poemas inéditos de "Por carreteras secundarias"
un libro en el telar, con estas poblaciones que recorrió el autor.
18 de julio. Puebla de la Sierra, 18 de julio, 2011
Arquitectura negra. Campillo de ranas, 19 de julio
Plutonio enriquecido. Trillo, 20 de julio
Hotel del abismo. Beteta, 21 de julio
Canadá. Teruel, 22 de julio
Sin planes. Rubielos de Mora, 23 de julio
El amor. Mora del Ebro, 24 de julio
domingo, 1 de abril de 2012
CORAZÓN DE LLUVIA
Uve murió una noche alcoholizado por la lluvia.
Uve pensó: por la boca muere el pez.
Y se ahogó bebiendo lluvia.
Pobre Uve tragalalluvia, Uve de traje oscuro,
que a nadie dijo adiós.
Se le veía siempre triste en su despacho,
con la gabardina chorreando
y el paraguas abierto en una esquina.
Decían que era un tipo extraño, Uve,
adusto solitario introvertido.
Que sus tripas sonaban como a lluvia
que miraba de soslayo
que al caminar dejaba charcos
que atraía siempre el temporal.
Pobre Uve de traje oscuro,
asomado a la ventana con su calva imán de lluvia.
¿Qué no hubiera hecho por ver brillar el sol?
Soñaba que se cortaba las venas
y su sangre era de lluvia
que su semen germinaba
en un monstruo de lluvia
que sus manos su nariz
y hasta su corazón eran de lluvia.
Pobre Uve tragalalluvia, de iris encharcados,
de ojos de musgo y de rocío.
Se fue como la espuma,
como el fracaso como el viento,
con su maletín negro de lluvia
y el secreto de su pena dentro
sin decir a nadie adiós.
Salió una noche de su casa
alzó la vista al cielo
y se ahogó bebiendo lluvia.
Buscando su destino
perdiéndose en las nubes
sin ver brillar el sol.
Vicente Muñoz Álvarez
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