domingo, 6 de mayo de 2012
EPÍLOGO
Ya pasaron los años de locura
Quijotesca: no es castillo la venta
Ni molino el gigante que me afrenta.
Me ha enseñado en todo la cordura
A mirar apariencia e interior.
Y sé bien que la gente es más compleja
Que en las fábulas y cuentos. Semeja
Mi corazón el fruto; que la flor
Se quedó ornamentando el soportal
De la casa que habito y que yo siento
Afincada en el mundo. Un viento astral
Me llevó todos los cuentos. Tomad
Pues, amigos, este latir del Viento
Que me llega... y es todo humanidad.
Antonio Capilla
sábado, 5 de mayo de 2012
PERCEPCIÓN
Quizás un golpe seco...
Y ahí queda sin vida.
Ha sido de repente...
¡Tan sin darse cuenta...!
Las palmeras marcaban con sus brazos
Una música etérea.
Los pájaros jugueteaban dando
¡Qué sé yo cuántas vueltas!
En el resplandor de la tarde ciega,
Tolvaneras enhiestas
Arrastrando objetos diversos juegan
A la rueda rueda.
Las acacias se ríen
Con sus dientecillos
De verdes hojuelas.
Y, tras el cristal, música de fiesta:
El Himno a la Alegría.
Se rompe la armonía...
Y ahí queda sin vida.
Sin vida... La campana
Inmóvil de la iglesia
Se quejó. El movimiento de palmeras
Declinó. Los papeles, que en la brisa
Del atardecer malva
Como cometas volaban, cayeron.
Las acacias lloraron
Lágrimas de esmeralda.
Los pájaros que jugaban volando
En las ramas más altas se posaron.
Y tras el ventanal
Una música bella
Que solo el ocaso emular pudiera
Continuó sonando...
Antonio Capilla
viernes, 4 de mayo de 2012
CUANDO ME VAYA
Contento estoy viviendo en la morada,
Oh, dulce hogar donde por ti yo vivo;
El cielo así contigo compartido,
El cielo eterno en nuestra casa nuestro.
Estoy feliz... No tengo la riqueza
Del oro o de la plata. Nada quiero
Que no te alcance a ti.
Querida, anhelo
Sentirme joven en mi entrega siempre,
Pues no hay mal ni temor en esta tierra
Que nos alcance en la azulada esfera
Donde el amor nos nace a mares lleno.
Oh, sentimiento de quien todo siente
En tu seno... Pues si la parca al fin
Viene a mi encuentro... Pasa - has de decir -
No se va... Se queda en mí. Sonreirás...
Y en tu sonrisa sonreiré ya en ti.
Antonio Capilla
jueves, 3 de mayo de 2012
NOMBRÁNDOTE EN SILENCIO
Languidecía una tenue luz de invierno
Bajo un incierto chal de nubes blandas...
La tarde acariciaba
Las pálidas mejillas del océano
Adormecido y quieto.
Y el viento se ausentaba
Del marco de este lienzo que bosquejo.
Ligera y por la arena
Descalza te alejabas...
Y tenues escapaban
Del sol luces de invierno.
Te quise aquella tarde.
Y siento aquel momento,
Que estando tú tan cerca
Teniéndote tan lejos,
Quise hacer mío el infinito instante
Nombrándote en silencio.
Antonio Capilla
miércoles, 2 de mayo de 2012
TSUNAMI
Inmensos nubarrones se han tragado
Como si fuesen carneros hambrientos
Las últimas briznas de luz solar.
Estalla la tormenta.
Sobre el campo y en el inmenso cielo,
Culebrillas zigzagueantes vuelan
Sobre los árboles, testigos mudos
De lo que está pasando:
Es la noche del día.
De vez en cuando un rayo
Descarga su ira ciega sobre el agua
Del remansado lago enajenado
Que no se inmuta. Arriba en la montaña
Torrentes de agua turbia
Arrasan cuanto encuentran a su paso.
Y es la nueva energía
Despiadada y fecunda
De la naturaleza creadora
La que viene arrasando
Sin distinguir lo bueno de lo malo.
El fuego quema la sangre dormida
De los que se ocultaban en la sombra.
Y en lo oscuro de este tiempo maldito
El lago ya se agita
Como si fuese un mar embravecido
Que se lo traga todo.
Ya es tarde para ponerse a resguardo
Del tsunami. La historia se repite
Como la piedra aquella que rodaba
De país en país, de pueblo en pueblo.
Ahora el tsunami alcanza el mundo entero
Y nada queda al margen:
Tenemos que mojarnos
Y perecer o resurgir luchando.
Antonio Capilla
martes, 1 de mayo de 2012
HABLÁNDONOS DE LO QUE SE HA PERDIDO.
Yo acabo de leer sus pensamientos,
La aguja en equilibrio de la imagen,
El soplo que se hunde en el instante
El tímido claror del verbo austero.
Y pienso que tal vez es el momento
De despojar de la nostalgia el traje
Y de ceñir la noche con mi talle
Para adentrar los muertos en mis sueños.
Yo siento en mí el latir de los luceros
Y pienso que el latido de una imagen
Sostiene la verdad de su bagaje
Y es tan real como el latir del cielo.
Yo creo que en mi vida no están muertos
Los muertos que en mis sueños siguen vivos
Hablándonos de lo que se ha perdido...
Y escucho así sus voces en el tiempo.
Antonio Capilla