jueves, 6 de junio de 2013
Instrucciones para entretiempo
Tras cada periodo de amor concluso
meter el sexo en alcanfor
por si la polilla,
y regar con lágrimas los geranios
y con pucheros las delicadas petunias.
Hacer oposiciones a aduanas
ya que está el corazón tan plagado de fronteras
como de costuras.
Disparar a quien te recuerde como se quita la mancha de mora.
Abrir una libreta para ingresar un euro
por cada amigo que diga ya te previne
que eso vuestro no tenía futuro
y con ello sufragar el crucero al desembarco de Normandía.
Poner una vela a San Rencor patrón de los que se quedan a dos.
Los cirios, por supuesto, sin montarlos.
Anunciar tu libertad en facebook
poniendo en el perfil
el test de inteligencia de Bill Gates
y la foto de Leonardo di Caprio.
Escribir mil veces en twitter:
estoy solo por ser partidario de la independencia
y de la vida sin controles,
¡ea!, y tengo coherencia.
Ayuda económicamente escribir un libro de auto-ayuda
para hacer un viaje al engaño y empezar de nuevo
con la misma ilusión de la primera vez que tienen los amnésicos.
Y tricotarse una rebequita para ese fresquito
en el corazón y en la espalda que te deja tieso.
Mariano Crespo Martínez
miércoles, 5 de junio de 2013
Estirpe de Caín
Aunque tuve hermanas y no hermano,
he pasado las de Caín
pese a llamarme Mariano.
Cuando encuentran una quijada me acusan de asesinato.
Sea Kennedy, Luther King o un Papa de Cónclave equivocado.
Desde el Alfa a la Omega.
Desde el Génesis hasta el Apocalipsis
me he pasado la vida huyendo de alguien, de algo.
Soy el mayordomo,
el negro, el gitano, el chicano,
el paria terrenal,
el indocumentado,
el mirlo blanco,
el que está en donde no conviene y fuera de horario.
El correo culero de cebo
para llevar la mercancía a otro destino.
El señuelo.
Culpabilidad de infancia fugitiva
y olvidada en el templo,
confieso sin evasiva
en el diván del austriaco.
Que sea inocente
no cuenta para los prófugos y hasta da pudor declararlo.
Mariano Crespo Martínez
martes, 4 de junio de 2013
Encuentros en desfase
Desconozco si a ti te ha sucedido.
El toparte con una persona que conoce
el forro de tu biografía por el lado oscuro
y se regocija en escupírtelo
en certero salivazo.
Todo pasado tiene una persona.
Mi problema es que hablo del revés cuando mucho me enfado.
Mariano Crespo Martínez
lunes, 3 de junio de 2013
Amor
Hace falta tener mucha fe en uno mismo
para salir en peregrinación hacia el otro.
No pensar si no se gana o se pierde,
si se va o se viene.
Ese punto de locura hace falta.
Que se tiene gana
o que gana no se tiene.
Tener paciencia para no llegar
ni antes ni después
de que se te aguarde.
La ventaja de caminar solo
es que para llorar no es vital esconderse.
Mariano Crespo Martínez
domingo, 2 de junio de 2013
No quiero calma
Vengan a mí
los reinos sin fronteras,
sin tierra,
sin rey.
Vengan los cantos
de sirenas,
las ninfas del bosque,
las ínsulas de Sancho.
Vengan a mí
los sueños
y sus soñadores.
Porque quiero seguir
siendo yo,
ese ser, este ser
que no halla la paz,
que galopa contra el viento,
que navega proa al tiempo.
Y no,
no quiero calma...
no aquella que conforma
mientras todo pasa
y nada cambia.
Venga a mí
la vida
que de camino
a la no vida
ya me lleva mi destino.
acróbata
Tomás Soler Borja
sábado, 1 de junio de 2013
Infinito
I
Miro a la noche,
a la oscura noche sin estrellas,
a la piel de ébano del cielo,
a la carne negra del horizonte,
al vacío inalcanzable de ahí mismo,
al vacío más vacío…
Y sí, lo veo,
veo el oscuro vacío.
¡Veo el infinito!
Yo, un simple ser finito,
un pequeño haz de luz,
en mitad de la inmensidad más inmensa.
Lo tengo parado, quieto, infinito
justo en el centro de mis pupilas.
¿No es algo extraordinario?
¿No es algo digno de ser contado?
¿No es…?
Es el infinito.
II
Alargo la mano
y lo palpo…
Su tacto es frío
y etéreo,
su epidermis, de invierno oscuro,
de madrugadas sin sereno,
es gélida como noches sin sombras,
como los días sin sol.
Sí…
y en un acto de cobarde valentía,
de valiente inconsciencia,
las alargo aún más,
mis manos, pálidas y sinceras,
de palmas desnudas,
de dedos temblorosos,
de yemas libres de blasfemias
y lo agarro…
Y es nada,
humo de un incendio frío,
ceniza sin cuerpo ni alma,
nada…
aún sabiendo que es el todo
de una ausencia ausente,
ausente hasta de si mismo.
Es el infinito,
¡el infinito!
Y sí, lo puedo asegurar,
desde la brevedad de mi tiempo finito
se siente infinito,
lo percibo eterno.
Tomás Soler Borja
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