jueves, 22 de septiembre de 2016

La noche




Ya llegas con tambores enormes de tiniebla,

con largos lienzos húmedos y manos olvidadas,

con hilos que deshacen en aire la mañana,

con lentas galerías y espejos empañados,

con ecos que aún ocultan lo que ha de ser voz." (José Ángel Valente)



La noche se resume en una sucesión de lentas galerías,

de estatuas apresadas por la escarcha.

Los espejos nos devuelven todo un mundo en su concavidad

y yo dudo, frente a ellos, sobre la orilla cierta de lo deforme.

Ya no creo en el silencio del fuego, no resulta complicado arder.

Al menos las aguas traen consigo una forma de verdad,

un cúmulo de cristales donde recomponernos.

Las ratas beben miel en los callejones,

los mendigos se alimentan luego de su carne.

Resuelvo las calles de ventana a ventana

pero no hay misterio ni dolor que nos sorprenda.

Tarde o temprano caerá la noche y con ella las mismas bóvedas,

el mismo abismo, los mismos puentes…



Javier Fajarnés Durán



miércoles, 21 de septiembre de 2016

Mientras el niño corre en los campos de trigo



Mientras el niño corre en los campos de trigo,

yo tiro mi llave al mar y se convierte en pez.

Todo parece muy fácil.

Los árboles callan por sus hojas caídas

y en los huecos colapsan el tiempo y la oscuridad.

No es extraño que el recuerdo descubra una superficie donde posarse.

La veta metálica donde fermente el olvido.

Crecen flores en las alcantarillas y el río es tan solo una herida seca.

Ya nada respira bajo el asfalto.

Nada, salvo un puñado de uñas y raíces.

Me he perforado las manos para que pasen los hilos de la noche.

No quiero retroceder a la falsa luz.

A veces observo cómo los gatos pasean por las cornisas, despreocupados,

y entonces comprendo que no hay nostalgia en su mirada:

simplemente reflejo.

Simplemente cristal, cables, polvo,

en la angosta geografía del mundo.



Javier Fajarnés Durán



martes, 20 de septiembre de 2016

Siempre me detengo frente a los mismos charcos



Siempre me detengo frente a los mismos charcos,

los precisos charcos de agua negra.

En el parque, el pájaro mudo adormece en su rama

y los astros apagan, uno a uno, los últimos deseos de los hombres.

Un reloj de bolsillo descansa sobre la hierba:

el invierno ha quebrado su complejo mecanismo.

Advierto sombra en las ventanas

y solamente arena, hojas secas y un par de fuentes

en este triste bosque de ciudad.

Ruedan algunas monedas por los caminos,

periódicos usados, las colillas de los viejos...

Mis yemas azules atraen a los insectos de la noche

y yo sencillamente me pregunto:

¿qué sería de nosotros?, ¿qué valor tendría el tiempo rotas

todas las saetas?



Javier Fajarnés Durán



lunes, 19 de septiembre de 2016

He recorrido



He recorrido casi todas las calles de la ciudad,

pero sigo sin comprender cómo respira.

El polvo atraviesa mi pecho, su falsa luz me ciega,

y siempre un puñado de sombras pasan —como si nada—

intentando cerrar esta herida imposible.

Puedo palpar el veneno en las aceras,

escuchar antiguas lágrimas entre colillas y adoquines.

Tengo barro en los zapatos y ni siquiera él me pertenece;

tampoco la sombra del ciprés, la tierra húmeda, el verano...



Javier Fajarnés Durán



domingo, 18 de septiembre de 2016

Semana dedicada a Javier Fajarnés Durán


















RESUCITAD



¡Romped las cajas que os encarcelan!

Sacad al mundo las respuestas

De esta historia que vamos creando.

Volcad sapiencia adquirida,

En las turgentes dudas

Que Eva hizo nacer.

Lanzad, lanzad

Las escurridizas repuestas,

Compadeceos de los lastimosos:

¡Piedad!.


José del Castillo



sábado, 17 de septiembre de 2016

UNA VIDA



Perdiendo la fuerza

que disipa la aflicción.

Se mueren noctámbulos

aullidos del recuerdo.

Un año más.

Siempre, y vuelven.

Caminando tercamente

en el intento de no serlo.


José del Castillo