lunes, 6 de febrero de 2017

Cárdena boca que fue mía



Cárdena boca que fue mía

captura los rayos del sol.

Entre las perlas de las heladas.



Chebazan Sancho




domingo, 5 de febrero de 2017

Semana dedicada a Chebazan Sancho












Fiebre de otoño



Esta fiebre amarilla del otoño

y esta lenta agonía

de la tarde,

despabilan mi voz adormecida

agolpando en el filo de un instante

un tiempo sumergido

en la añoranza.


Soy solo la mitad de un desaliento,

un segundo de adiós

sin decir nada,

un cuerpo desnudándose a la espera

de esos días de lluvia que te pones

como una sombra azul

en la sonrisa.


En los días lluviosos llora el viento,

se le ponen ojeras

a la tarde,

se le mojan los labios al otoño

y una lágrima gris araña el cielo

como lluvia con sed

que somos todos

hasta que alguien nos bebe dulcemente.



Marcelino Sáez García



sábado, 4 de febrero de 2017

Muerte




La conozco muy bien,

por eso os hablo

con esta cercanía de la muerte,

yo he muerto muchas veces,

muchas, muchas

y todas me han dolido, pero acaso,

la que más me dolió fue la primera.


Después me acostumbre

y pasado un tiempo,

el morir era solo una rutina,

un ejercicio más

imprescindible

en esta cotidiana singladura

en la que vida y muerte era lo mismo.


Ahora que la luz aún me transforma

de sombra a claridad

sin darme cuenta,

ya me estoy preparando, por si acaso

de tanto morir tanto

en una de esas,

la costumbre me cierra un día los ojos

y se me olvida abrirlos para siempre.



Marcelino Sáez García



viernes, 3 de febrero de 2017

Gangrena





La tristeza devasta la memoria

en lo más irredento de mí mismo,

y siento la erosión de los recuerdos

de la ultrajada voz desaforada,

de todas las vivencias compartidas

y de algún sueño roto puesto en fuga.


Agita remolinos en las aguas

donde el tiempo se pasa como espuma,

reinventa la tragedia, la transcribe

y aviva las inertes tradiciones

con otro testimonio de sí misma.


Pero no, no me vale su palabra,

su inexacta verdad, su veredicto,

mi apócrifa verdad, es solo mía

como mía es la voz con la que nombro

el impaciente transito del tiempo

o el desorden banal de lo vivido.


Aparece en la noche como sombra

en la vidriosa curva del insomnio,

letárgica memoria desvelada

cómplice de sí misma contra el miedo,

defenderé el recuerdo que me queda

temblando entre sus dedos gangrenados.




Marcelino Sáez García



jueves, 2 de febrero de 2017

La irrealidad de ser




No se puede cortar la flor del viento

ni llorar tenues lágrimas

de arena,

ni enviar una carta nunca escrita

ni añorar lo que nunca se ha vivido,

pero sí recordar

a aquellos hombres

que escribieron la historia sin saberlo,

sin querer pretender ganar la gloria,

que nos dieron su vida

hecha fragmentos

con el arma sutil de la palabra.


No se puede olvidar a los vencidos

que ahora duermen su sueño

sin retorno,

sin esa identidad que les robaron

sin derecho a una lápida y un nombre,

no se puede olvidar

a quien la muerte

les sorprendió tan lejos de su patria

con los ojos cegados de tristeza

y la sangre feroz envenenada.


Nadie puede olvidar a los ausentes,

a los hombres sin nombre,

sin contornos

porque instalados viven en la sombra,

en el pan que comemos,

en el aire,

en la memoria abierta como herida,

ni ignorar esas muertes anunciadas

que no están aún escritas

porque nadie

sabe mirar más lejos de sí mismo.



Marcelino Sáez García



miércoles, 1 de febrero de 2017

Cuerpos




Primero fue el silencio y la apatía,

oscura enredadera

que trepando

se adhería a mis labios silenciosa.


Después, fue la palabra nunca dicha,

la sublime obsesión

de ser tan solo

una idea que nunca tomó forma,

una línea de puntos

discontinuos

que inconexos, no fueron nunca un trazo.


Más tarde, cuando el tiempo se deshizo

en inmensos fragmentos

de horas muertas,

ya era tarde, muy tarde para todo,

para volver atrás o reinventarnos,

porque habíamos perdido

la memoria

y tú eras un contorno sin un cuerpo

y yo era solo un cuerpo, sin futuro.




Marcelino Sáez García