miércoles, 12 de junio de 2013
Conversando con la lluvia
Llueve y salpica en mi cara
la sonrisa distante de tu boca.
Se zambullen los pájaros.
Armónica melodía de luz incolora.
Delgados brazos de árboles
sostienen perlas de agua.
Un grito de viento
dibuja en mis manos tu nombre.
Te llamo: lluvia,
siempre respondes.
Llega el estío
y los besos se resecan,
corazones de vaho
se cubren de arena.
Nadie recuerda nuestros nombres.
Parecemos extraños.
Nadie nos habla.
En el barro
yacen las palabras, nuestros labios en llamas.
Marcos Jimenez León
martes, 11 de junio de 2013
Balada Inarmónica
Árbol caído en tierra soy,
monolito que se resquebraja.
Acudieron a cubrirme
gusanos de albahaca,
duendes del viento con sus capas.
Dejó el tiempo en mis anillos
calendarios de amigos ausentes,
monólogos solitarios de grillos.
El espíritu de la tormenta
diseminó gorriones de hierba;
anidaron mi herida corteza.
Un cielo amarillo de limoneros
convirtió terrones en avena.
De mi piel sin huesos
nació una alameda risueña.
Marcos Jimenez León
lunes, 10 de junio de 2013
Preso en el amor
Si amar fuese una condena,
preso soy de amor.
Amor tallado en piedra
con pétalos de lluvia,
con caricias de niebla.
Atrapado en un tiempo
sin noches ni días,
en el silencio del agua
donde las caracolas regresan.
Si no fuese amor,
quede mi corazón
cautivo de la tierra.
De este negado amor
nazcan alamedas,
corazones tatuados en sus cuerpos,
flores nuevas,
música de pájaros.
Marcos Jimenez León
domingo, 9 de junio de 2013
Tarjeta de visita
Puse en mi tarjeta estilista de árboles
cuando me hice podador.
Dije en la entrevista de trabajo
que leía prensa deportiva antes de dormir
y no que me acostaba con un libro de versos cada noche.
Desde niño pobre adorno la realidad para engañarme.
Y oculto mis rarezas a los mayores.
Ahora pongo la luna para que sepan que trabajo la noche.
También he puesto sereno y puto
para que no me confundan con un poeta o algo miserable.
cuando me hice podador.
Dije en la entrevista de trabajo
que leía prensa deportiva antes de dormir
y no que me acostaba con un libro de versos cada noche.
Desde niño pobre adorno la realidad para engañarme.
Y oculto mis rarezas a los mayores.
Ahora pongo la luna para que sepan que trabajo la noche.
También he puesto sereno y puto
para que no me confundan con un poeta o algo miserable.
Mariano Crespo Martínez
sábado, 8 de junio de 2013
Prohibido y nublado
Si pensáramos los días impares.
Si amáramos los días de sol.
Si fuéramos invisibles los jueves.
Si estuviera prohibido morirse con lluvia.
Todo sería tan previsible y tan imprevisto
como el temblor de tu sexo
para mi sismógrafo.
Y añado: alguien te comería
a besos, como yo pretendo ahora,
aunque esté prohibido y nublado.
No estamos hechos, amor mío,
para lo que con nosotros están haciendo.
Mariano Crespo Martínez
viernes, 7 de junio de 2013
Nocturno marinero
Qué te pudiera abrir con una mano.
Qué te pudiera cerrar con los labios.
Qué hay tras la quietud de los álamos.
Qué leve es la huella de mis pasos.
Qué profundo el mar
y estéril el fracaso.
Los peces, incluso cuando hablan, siempre callan algo.
Mariano Crespo Martínez
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