sábado, 20 de mayo de 2017

LUJURIA EN MINIATURA





Por ser la señorita de tu compañía

he prostituido mi fuerza de voluntad,

y he terminado pagando a escote

el precio de tus estudiadas invitaciones.

Me he provisto de tangas de hilo,

hasta me he calzado tacones de aguja,

dispuesta ser el parche

a medida de todos tus descosidos.



Como si mi soledad no necesitase de tiritas,

como si yo misma no fuera

un verso siempre en coma,

algo que llevarte a la boca y punto.

Una desesperación en carne viva

a la que hincarle el diente sin preocuparte

si después del último beso aún respira.



Como si no rogaran eutanasia mis suspiros

cuando entre arrebatos me los extirpas,

como si no me atragantara a diario

con una pasión que se me va por mal sitio.

Como si no llevase el corazón con un imperdible

por miedo a que lo arranques

de esta cazadora cansada de saberse siempre a tiro.



No puedo seguir bebiendo los vientos por ti.

Renuncio a tus copas de molino,

que este amor que creí gigante

era sólo lujuria en miniatura

que dejar atrás en algún lugar de la cama

de cuyo amante no quiero acordarme.



Amaia Barrena García




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