sábado, 7 de junio de 2014

PODEROSO CABALLERO Y EL MEDIO AMBIENTE




Madre, yo al oro me humillo;

él es mi amante y mi amado,

pues, de puro enamorado,

de contino anda amarillo;

que pues, doblón o sencillo,

hace todo cuanto quiero,

poderoso caballero

es don Dinero.



Francisco de Quevedo




La costa es un campo de coches y casas

antaño de trufa, amatista o de trébol.

Los juncos de julio son gestos longevos,

los ríos son ruinas, son ramas en brasa.



La estepa y la tundra ya tienen las tasas

que imponen sus precios rapaces del pueblo.

Ladrones de ríos nos roban los riegos,

la atmósfera, el mar, el jazmín, la argamasa.



Los bosques, los brezos, la brisa, las brozas,

la bruma, la brusca y los verdes arbustos

se visten de visa y no vuelven ni brotan.



A toscas tortugas, tritones vetustos

los tiñe el Prestige de petróleo y destrozan

las jónicas junglas los jueces injustos.



Javier Neveo


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